Si nos escucháramos con interés, surgirían nuevas formas de exortizar a las preguntas que aún no han obtenido respuestas.
Jamás he participado de las especulaciones exteriores que animan a hacer normales los pensamientos.
Sólo las estabilidades básicas nos volverán más enriquecidos.
Vuelvo siempre a la inquietud de los caminos convergentes. Sólo me cuestiono a qué hora coincideremos.
Y los sentimientos no deben extrañarse del despertar de los deseos más primordiales.
Lentamente se adormecen las voces que muestran su desnudez.
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